martes, 16 de febrero de 2010

"Este hacerse mayor sin delicadeza". J.S.

Crecer es perder a cada paso adivinando cada certeza. Nada puede ser, porque todo es. Ahora ya sabemos que la magia siempre tiene guardada un truco. Ya no sirven las migas de pan para volver, hay que guardar cada mapa bajo llave, por si acaso. Y a veces, ni las cruces de los mapas, ni las leyendas a escala, nos aseguran tierra firme ni puerto en el que anclar. Uno puede perderse al tomar el primer desvío, y desde ahí a volver a empezar. O perderse hasta la próxima estación, acariciando el lado más áspero de los andenes.

Cuándo dejamos de correr tras las pompas de jabón. Cuál fue nuestro último verdadero regalo que nos dejaron a los pies de la cama aquel 5 de enero. Cómo fue nuestra primera ilusión antes de que se nos gastara la sonrisa. Cuándo dejamos de pegar con pegamento todo aquello que se nos rompía, antes de que la vida se nos convirtiera en una noche irreparable.
Porque a veces es inevitable, hay días en que la vida se nos parte en dos.


jueves, 28 de enero de 2010

No era tan triste. No dolió tanto.
No era necesario el lamento y mucho menos las lágrimas.
Sobró el suspiro y ese llanto tan tonto de niña pequeña.
Fue absurdo el temblor de manos y el dolor de cabeza.
De verdad, no fue para tanto.
No era real esa manada animal que desvencijó el corazón.
El alma sólo es un cuento para rellenar líneas blancas de falsos poetas.
No. El drama fue un escaparate chistoso y caprichoso.
No era necesaria tanta desgana.
Ni tantas mañanas rezando por poder poner los pies en el suelo
y la mirada en el cristal.
Nada se coló por las arrugas del colchón,
ni las noches eran noches perdidas,
aunque todos los días parecían un mismo día sin sol.
Pero de verdad que no, no fue tan triste.

Ahora lo sé. Y ahora soy capaz de decirlo.

martes, 19 de enero de 2010


Resulta que hay partes de la tierra en que los edificios bailan cuando el viento sopla fuerte. Y no es nada nuevo, pero a veces el viento sopla demasiado fuerte. Es entonces cuando más se ven los dolores de las grietas de los que no tienen nada, y por las rendijas de la miseria se cuelan todos los canales de televisión. Parece ser que ese lugar no está demasiado lejos, apenas un viaje de avión, pero uno siente que aquel paraíso descendiente del infierno es ficción, parece imposible compartir siquiera la misma capa atmosférica, cúmulos o el mismo dios. Entonces estalla una tormenta de arena que te ciega los ojos pero te hace ver con total claridad, completa nitidez en los cristales de las gafas de lejos. Porque aquí, mientras perdemos un trozo de vida al quedarnos sin batería en el móvil; allí, sólo un abrazo vestido de rojo puede salvarte.
A veces no me siento habitante del mundo en que vivo.

jueves, 14 de enero de 2010

Dos in translation

Vamos al Libertad8 expectantes; espectáculo sugerente. Quique Y César "Dos in translation".

Las melodías nos sobrevuelan, las palabras nos atraviesan, las sonrisas nos crecen en la boca, y las canciones... ah! las canciones. Qué delicia de versos y de recuerdos.

Nos estremecemos, nos reímos, soñamos, cantamos, suspiramos y nos llenamos de esperanza los pulmones y las miradas.

Pero además hay una sorpresa, otra sorpresa: una maravillosa canción de Serrat. Nos la regala bajo la atenta mirada de sus propios miedos, nerviosismo por ser la primera del maestro Joan Manuel que anuncia su boca.

Pero todo acaba, y todo pasa. Y sólo hay recuerdos y sensaciones y sentidos y agradecimiento y... vídeos.

Volvemos a casa ."Y después tan mediocres otra vez".

lunes, 11 de enero de 2010

Ni siquiera este frío nos acerca,
ni la necesidad de refugio,
ni las huellas de color ámbar;

intermitentes.


Las lágrimas no limpian la sangre
y la llaga derrama una ilusión vana
para dejar a la piel
con caricias de asfalto,

-cuerpo a tierra-

del revés.


Avanzo a pesar de estas heridas abiertas,
heridas de pánico,
y cicatrices que no ves.

Mis palabras no son tristes, ni alegres.
Sólo están esperando.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Fugacidad

No nos queda claro el significado de la palabra fugaz.
Solemos dejar las cosas para más tarde. Te llamaré mañana. Pagamos el miedo a plazos. Volveremos a vernos el próximo verano. Posponemos las sonrisas o las miradas. Qué haces el sábado. Soñamos horizontes que no alcanzamos. Esta tarde no puedo.

Y a veces la vida nos toca como ese aire frío que nos duele en la cara. Y no siempre hay tiempo para volver a caminar.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Y despertar una mañana
con la luz diluida en la ventana
y las piernas enredadas en el silencio del edredón

Y la mirada colgada de una duda
las ganas enterradas en la almohada
y lo que fuera noche rastreando el colchón

No habrá un motivo para enderezar
al cuerpo aburrido de un mismo sueño

Ni alarma que ponga en vida a los ojos

Ni otra mirada a tu izquierda que te busque

Ni otro pie que te despierte la piel

Entre las dos mesillas un solo corazón
y varios miedos
y varias mentiras

lunes, 30 de noviembre de 2009

Peligro de incendio

Todo pasó de repente. Ella encendió un cigarro y él tenía las lágrimas inflamables.

jueves, 26 de noviembre de 2009


Se dejó caer como si todo hubiera acabado. No pensó en que el final todavía tenía varias opciones. Cerró los ojos y luchó contra la cremallera de jersey. Sentía un punzante ahogo en la garganta. Escuchó su respiración con tanta atención que parecía que aquel único sonido estaba a punto de enmudecer. No era capaz de escuchar el ruido de las sirenas. No sentía como se acortaba la distancia entre su dejadez y las sombras que le seguían. Ni siquiera el golpe de la lluvia o la insolencia de un rayo de sol desmedido le sacaron del trance. No sentía las manos, imposible sentir el frío metal de las esposas en las muñecas. Cuando todo acabó, sólo hubo una cosa que le acercó al mundo; la hierba. La hierba mojada. La humedad del suelo recorriendo su espalda de una punta a otra. Sólo la hierba le devolvió a la vida. Tan blanca, tan en calma, que olvidó el significado de la palabra reja.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El invierno abre sus ventanas al frío
y mi soledad tiembla al saber
que el camino guarda una gris nostalgia,
que este cielo oscuro sólo traerá reproches,
que todo tiene un precio,
que las calles, heladas, surcan silencios olvidados
y que a la decepción hay que llamarla por su nombre.

Los árboles, que en otros tiempos alumbraron,
hoy son los tristes reflejos de otras vidas,
o quizá la intuición de nuestra propia muerte.

La vida siente la derrota en sus huesos
de igual manera que mis huesos sienten el frío,
y las noches cierran la puerta con llave
a esos sueños que quedaron colgados
en los pasillos del miedo
o de un amor.

La esperanza, gélida como una idea sin voz,
avanza con sumisión hacia un sucio abismo,
haciéndome ver que el futuro
es la tristeza que cabe en una lágrima,
o el silencio que aulla en un vagón.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
Jaime Gil de Biedma



Nadie nos contó que para encontrar luz en el futuro
había que regar el instante

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El recuerdo marca al alma como metralla. Para entenderlo, lo he sufrido.
He mirado a todas partes y he encajado toda duda. Parpadeo de luces, intermitencias de lluvia.
Otro sol para maldecir un lunes.

Y no importa que te quedes dormido en cada letra que se estira al horizonte, yo no puedo ir a buscarte.
Yo no.
Ya no.
Para que lo entiendas he cerrado las manos hasta hacerme sangre, he robado algún reflejo en los escaparates, he recogido el fruto de los árboles talados y he sobrevivido al seísmo en pleno punto de origen.

No hagas caso si te dicen que lloré. Es mentira, quise dejarte dentro. Almacenarte en mis recovecos, en mis pequeñas parcelas viscerales, en los diminutos silencios oscuros en que habito.
Entrañas,
fluidos
y otras mentiras celulares.

No es premeditación, sólo improviso. Como aquella tarde en la que no se puso el sol.
No hay más sueño que este callejón sin norte.
Abriré los ojos. Despertar tiene su riesgo, y el dolor un límite.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Pasando cerca,
sintiéndonos, casi rozándonos en esta distancia.

Las nubes nos han atravesado de lado a lado,
nos han descolocado.
Y una espuma de certeza
ha sido el tiro de gracia.

Todas las estrellas
no son cualquier estrella,

pero yo quise brillar,

en carne viva,

a manos llenas.

Escondidos tras los gestos de las manos,
amarrados con las hebras de un pincel.

No era un silencio, era una pena.

He llamado, pero ya no hay timbre en tu puerta.

viernes, 30 de octubre de 2009

-Y para celebrar Noviembre voy a hacerte un regalo.

-¿Qué me vas a regalar?

-Ya verás.