Cuándo dejamos de correr tras las pompas de jabón. Cuál fue nuestro último verdadero regalo que nos dejaron a los pies de la cama aquel 5 de enero. Cómo fue nuestra primera ilusión antes de que se nos gastara la sonrisa. Cuándo dejamos de pegar con pegamento todo aquello que se nos rompía, antes de que la vida se nos convirtiera en una noche irreparable.
Porque a veces es inevitable, hay días en que la vida se nos parte en dos.



