Araña el veneno de la tarde
las últimas nociones de infancia.
Sobrevivo, sucedo, respiro.
Crezco.
Espero sentada el final del día.
La muerte de otro jueves,
víspera de frío y otoño.
Amamantando un presagio de movimiento.
El silencio es la distancia entre dos nubes.
La mirada empeñada en el sur del cielo.
Brisa y luz azul, viento tramposo.
Hay que mudar la piel y olvidarse de todo.
Hay que empezar de nuevo.
Fugacidad en las rodillas
o un lastre engarzado a los pies.
Elijo acción. También el verbo.
Elijo el fuego.
