viernes, 30 de octubre de 2009

-Y para celebrar Noviembre voy a hacerte un regalo.

-¿Qué me vas a regalar?

-Ya verás.

martes, 27 de octubre de 2009

Veredicto final

No es oficial, pero Octubre ha muerto. Contra todo pronóstico, y a pesar de la premeditación y alevosía, mis manos no han sido las culpables del homicidio.

Quedo absuelta de todo cargo, excepto el de conciencia.


martes, 20 de octubre de 2009

Menos octubre

Tengo un solo propósito y voy a muerte. Voy a romper Octubre por once sitios, abriendo ventanas y cerrando pulmones. Cuatro semanas quebradas en el olvido. Un mes con fuselaje roto y vacío. Latidos de manta como un eco de otoño. Lunas para otros lunes.

Y será el viernes y mi mañana se llenará de enanos y enemigos. Voy a maldecir cada hora, pero voy a rezar por tener ese último minuto. Viernes fatal y sucio. Voy a romper Octubre hasta que esta semana sangre de frío, hasta que los días amanezcan sin sentido, hasta que una niebla penetrante y agobiante nos quite el oxígeno.

Octubre febril.

Con prisas,
con veneno,
sin besos.

Con tiza,
sin manos,
con adiós.

Octubre con amenazas,
con ruido.

Octubre sin razón.

viernes, 16 de octubre de 2009

Raro octubre

Lo mire por donde lo mire
no sé cómo ni dónde acabará.

Raro octubre.

lunes, 12 de octubre de 2009

Más octubre

Quizá debí haber sido otra
en aquel rincón de la tarde.
Pude haber trazado
otra línea divisoria,
pero hasta eso hubiese sido peor.

Había un lagarto,
dos miradas,
tres sonrisas
y un bastón.

De poco servían.

Se juntaron en el aire
gruñido y voz,
pero todo era de un aliento afónico,
de un aviso sordo y desdentado,
de un futuro atroz.

No saber qué es exactamente lo que necesitas,
ni siquiera saber el color de la piel de la contienda.

De qué tiendes miedo.

Muerde.

Aprieta.

Despierta.

jueves, 1 de octubre de 2009

Octubre

Agarrada con fuerza, con uñas, intentando cogerle ese trozo de carne a la vida. Buscando cualquier cosa que tenga otro sabor, otro olor. Pero reteniendo esa última mirada. Y miro las formas y todas parecen igual, pero al final siento que ya no son las mismas. El teléfono suena; otra vez; y otra vez y me preguntan "qué tal", y me dicen "hoy me he acordado de ti" y eso me gusta. Luego me han colgado varias veces, pero eso me ha dado igual. Salgo a la calle, me busco en los charcos, no sé por dónde empezar. Me resisto a llegar, como se resiste este frío a ponerle el nombre al otoño. Media manga todavía, botas por si acaso. Y mucho cielo, mucho azul (oscuro), y mucha amenaza de tormenta de aire y de soplos de lluvia. A veces aunque los colores sean feos todo parece dulce o bonito. Ya sé que es raro, pero salgo a la calle y me busco en los charcos; y si me reconozco supongo que ya sabré por dónde empezar.