sábado, 28 de junio de 2008

Caracola de última generación

Me gusta mirar el mar. Me gusta sentarme en la arena y mirar el mar después de un año entero aguantando insolencias de una persona que, por ser mi jefe, se cree con derecho a manipular mi tiempo y mi vida. Me gusta llegar a esta playa donde no hay nadie, es difícil encontrar una playa en pleno julio que no esté masificada, y yo la he encontrado. Estoy solo, solo en este trozo del mapa que queda lo suficientemente alejado de donde vivo. Me gusta venir por la tarde mientras el sol se está poniendo, cuando parece que todos los problemas se esfuman con la luz y la rutina cambia de color según entra la noche. Me gusta este sabor salado, pero sobre todo, lo que más me gusta es el sonido de las olas al romper en la orilla. Me quedaría aquí siempre, sabiendo que nadie espera nada de mí, sabiendo que sólo yo controlo el momento, sabiendo que antes o después tendré que volver, pero ahora no quiero pensar en eso. Estoy aquí y me gusta porque puedo...

- "¿Se puede saber qué hace con esa caracola?, afortunadamente el teléfono ha llegado hasta nuestros días. Le dije, caballero, que quería ese informe preparado sobre mi mesa antes de las ocho de la tarde, y no le veo demasiado animado. Le advierto que fue usted solito quien quiso jugarse sus vacaciones y, por lo que veo, parece que también quiere perder los fines de semana. Usted mismo, caballero, o acaba ese informe o se puede ir olvidando del significado de las palabras sábado y domingo."

Me gusta el mar. Me gusta imaginar que estoy sentado en la arena mirando el mar mientras aguanto las insolencias de un tipo que manipula mi tiempo y mi vida.

4 comentarios:

Pablo dijo...

Qué bueno !! me ha encantado !!

más más más !!!

ILSA dijo...

Muuuuchas gracias Pablo, por el comentario y por la ayuda.

Ya te contaré.

No te vayas lejos... aunque estés De paso.

Mónica dijo...

El mar y la luna... no se puede tener todo, aunque cuando quieras hacemos el cambio ;)

ILSA dijo...

Sin pensarlo dos veces cambiaría, de lo que no estoy tan segura es si me gustaría que el cambio fuera para siempre.

¿De verdad no se puede tener todo?

Un beso enorme como mi luna y salado como tu mar.