miércoles, 11 de noviembre de 2009

El recuerdo marca al alma como metralla. Para entenderlo, lo he sufrido.
He mirado a todas partes y he encajado toda duda. Parpadeo de luces, intermitencias de lluvia.
Otro sol para maldecir un lunes.

Y no importa que te quedes dormido en cada letra que se estira al horizonte, yo no puedo ir a buscarte.
Yo no.
Ya no.
Para que lo entiendas he cerrado las manos hasta hacerme sangre, he robado algún reflejo en los escaparates, he recogido el fruto de los árboles talados y he sobrevivido al seísmo en pleno punto de origen.

No hagas caso si te dicen que lloré. Es mentira, quise dejarte dentro. Almacenarte en mis recovecos, en mis pequeñas parcelas viscerales, en los diminutos silencios oscuros en que habito.
Entrañas,
fluidos
y otras mentiras celulares.

No es premeditación, sólo improviso. Como aquella tarde en la que no se puso el sol.
No hay más sueño que este callejón sin norte.
Abriré los ojos. Despertar tiene su riesgo, y el dolor un límite.

6 comentarios:

mariapahn dijo...

Ufffffffff Ilsa... y yo preguntándome dónde está la poesía y hablando de epitafios.

Me llegas un montón, a veces, cuando te leo es como si jugara a Gran Hermano contigo... ¿dónde está la cámara?

Me encanta tu poesía, que bien que aunque alguna muera, otra como la tuya, renazca de las mismas agallas

¡gracias!

Marian dijo...

Esto si que es una maravilla...

y el dolor espero que tenga un límite.

Un abrazote bien grande

(sabes? muchas mañanas me levanto con las uñas clavadas en mis manos de tanto apretarlas... casi casi me hago sangre)

Mónica dijo...

El dolor sí, lo que no tiene límite es la estupidez infinita de quienes se empeñan en complicar algo tan básico como poner un pie delante de otro. Ay, Octubre, Noviembre...

Compañera, qué grande estás! Si no fuera todo tan oscuro, te subiría a mis altares.

Un beso!

PS. Ya es martes... :D

ILSA dijo...

Lo único indiscutible en todo esto es que YA ES MARTES!!! (Qué ganas, madre).

Por lo demás, soy más de "cuerpo a tierra" que de altares. No sé ni qué contestar ante tanto halago... perdón por el pudor.

Y Marian, a mí, en los malos tiempos, no me da por apretar las manos, pero eso sí, me despierto con dolor de encías de apretar los dientes. Cada loco con su tema.

Besos con agradecimiento sincero, (que vuestras palabras nunca me falten).

Libertad dijo...

después de lo que ya te han dicho la verdad es que me queda poco por decir.


Me pregunto por qué no paso por aqui más a menudo, será que si me acostumbrara no me sorprendería tanto.


Besos!

ILSA dijo...

Entonces, Libertad, no sé bien qué decirte.

Tal vez que, como diría Ruibal: "Ni que te vayas del todo, ni que te quedes pa siempre".

Siempre serás bienvenida, da igual el tiempo que pases sin pasar.